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La especia milagrosa. Así describen los expertos a la cúrcuma, también conocida como “el oro en polvo de la India”. Y es que no sólo tiñe de ese típico color dorado a las preparaciones y les aporta un sabor único a Medio Oriente, sino que también tiene un sinfín de beneficios para el organismo. 

Pero vamos por pasos. La cúrcuma es la raíz de una planta de la familia de las zingiberáceas, que crece en regiones subtropicales y pertenece a la familia del jengibre. Es originaria de la India y del sudeste asiático, y se ha utilizado durante miles de años como especia y hierba medicinal. Su raíz transformada en polvo, es lo que se conoce como el condimento alimentario; y si bien en todo el mundo se utiliza para preparar currys, salsas y sopas, es uno de los alimentos más valiosos y poderosos de la medicina ayurvédica.

Hay que tener en cuenta que el componente más importante de la raíz, llamado curcumina, es el responsable de muchos de sus beneficios para la salud. La curcumina es un potente antioxidante y tiene propiedades antiinflamatorias, además de contener grandes cantidades de fibra; vitaminas C, E y K; sodio, calcio, potasio, magnesio, hierro, zinc, niacina y aceites esenciales. Es un activo antiséptico, antitumoral y antibacterial, por lo que cuida la salud bucal, ayuda a eliminar las bacterias del organismo y a mejorar los estados gripales y de las vías respiratorias. 

Pero los beneficios de la cúrcuma van mucho más allá. Al ser un potente antiinflamatorio, ayuda a aliviar los síntomas de enfermedades como la artritis, la colitis ulcerosa, y es un analgésico natural para los dolores de cabeza, de garganta y menstruales. De hecho, la Universidad de Harvard catalogó a la cúrcuma como un alimento extraordinario para enfrentar el deterioro humano. Al ser un neuroprotector, puede tener beneficios para la función cerebral, incluyendo mejorar la memoria y reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Además, mejora la digestión, favorece la circulación sanguínea, disminuye el colesterol malo (LDL) y algunos estudios internacionales coinciden en que los componentes de esta planta tienen la facultad de ayudar a prevenir el crecimiento y la propagación de las células cancerígenas (en casos como el cáncer de mama, cérvico uterino, colon, gástrico, hepático, leucemia y más). En el universo esotérico, se dice que la cúrcuma purifica la sangre, el cuerpo y aporta translucidez a la energía de las personas. Consumir una bola de cúrcuma del tamaño de una canica a primera hora de la mañana, ayuda a limpiar el cuerpo de células cancerosas.

Además, la cúrcuma es una gran aliada para el cuidado de la piel, dado que actúa como cicatrizante y humectante. Estas propiedades eran utilizadas por los expertos de la antigua medicina ayurvédica, que aplicaban la cúrcuma en forma de pasta en la piel y así evitaban que se infectaran las heridas y se propagaran los hongos.

Sin ir más lejos, en la India, la cúrcuma es considerada una planta sagrada y se emplea en un sinfín de rituales. Además de tener el poder de curar malestares físicos, en esta cultura se utiliza como purificador espiritual. Es muy común ver a algunas mujeres con una marca entre las cejas de color rojo, dorado o negro, que las identifica como “virtuosas y puras”. Ese “tercer ojo”, también conocido como bindi o tilaka, se dibuja con polvos provenientes de las especia, combinados con elementos como la arcilla, el sándalo o el carbón. Es por esto que, tanto a nivel práctico como espiritual, este condimento tiene una importancia indiscutible en la cultura india.
En la actualidad, la mayoría de las personas consumen la cúrcuma únicamente como un condimento, sin conocer su mote de especia milagrosa; pero a partir de la difusión de sus propiedades medicinales y espirituales, pueden incorporarla a su día a día de un modo mucho más consciente. Un superalimento capaz de aportarle al organismo todo eso que necesita y más. 

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